miércoles, 2 de febrero de 2011

La palabra en el teatro

En otra ocasión, comentaba también Lorca que el teatro era la poesía en la palabra, en el gesto y en la acción. Sin duda, son estos los principales componentes de la obra teatral: la palabra es el texto, el texto desarrollado en forma de diálogos, en forma de intervenciones de diversas dimensiones a través de las cuales los personajes se pronuncian y dan a conocer sus voces interiores, todo lo que dentro de ellos bulle como sentimento o como modo particular de entender el mundo; el gesto es la expresión imprescindible con la que las palabras se comunican, el gesto como manifestación corporal del carácter que con él se relaciona; la acción es, por último, lo que da sentido y unidad a la obra, los distintos movimientos y escenas que la configuran, los hechos con los que finalmente se expresan y acaban de perfilarse los personajes que en ella intervienen. Todo lo demás son elementos que añaden al teatro, adornos con los que se consigue una presentación quizá más agradable. De hecho, en los primeros textos teatrales de la literatura española sólo existen diálogos, diálogos muchas veces protagonizados por pastores: en ellos no aparacen acotaciones; los gestos y las acciones se deducen sencillamente de lo que los personajes dicen en ellos. Por eso, la palabra es el elemento básico que siempre hay que cuidar y mejorar en una representación: sin ella nada de lo que se añada tendrá ningún sentido.

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